Todos éramos Hijos, de María Rosa Lojo.

Ayer terminé de leer el último libro publicado por la autora. Me enganché luego de escuchar la entrevista en el programa Los 7 Locos el sábado 30 de agosto pasado en la TV Pública, compré el eBook en BajaLibros.

El libro al igual que la obra de Miller se divide en tres actos, y una obra corta de teatro final.


Toma como punto de partida una obra de teatro “Todos eran mis hijos” de Artur Miller, y a partir de ella se desencadena el relato de la historia argentina de fines de los 60 y principios de los 70.

Leí hace un tiempo la obra de Miller que obviamente me gustó, por su mensaje social, la crítica al sueño americano basada a partir de hechos reales.


El primer acto, debo ser sincera se hizo tedioso, y creí por un momento que pasaría por la experiencia que tuve con “Personas como yo” de John Irving de utilizar un tema para hablar de Teatro, pero por suerte desistí a dejar la lectura y seguí leyendo sabiendo que en algún momento llegarían los verdaderos textos y la historia que la autora  quería contar.

A partir del segundo acto mi lectura fluyó por esa historia contada con la verdad histórica vivida por una chica de colegio católico representante de la generación de los 70, hija de inmigrantes gallegos que habían huido de la Guerra Civil Española, extranjera en su propia patria, y  par de sus propios compañeros tan distintos pero tan iguales a la vez por ser partícipes y protagonistas de ese momento bisagra del país en los últimos cuarenta años.


Nada queda fuera de la novela histórica personal, cada personaje de ese momento es examinado y contado con el lenguaje y el pensamiento de la clase media de entonces, inmigrante en muchos casos, medio pelo en otras. Hijos que ponen en tela de juicio el pensamientos de sus padres, una generación que cuestiona a la otra que la deja a su suerte hasta que los masacren. Era la Argentina dividida, antagónica.


Por eso rescato un diálogo maravilloso que quizás para mí es una de las partes que mas me han agradado, y es aquel que el padre de Frick –Republicano –  realiza con los jóvenes militantes peronistas de esa época.


La recomiendo, desde ya, los hechos históricos los concí desde los ojos de una niña como fui en ese momento, y mas tarde con la comprensión que tuve en los ochenta de lo que había sucedido.


Pero nunca se ha dado desde la novela argentina el relato íntimo y audaz para entender mejor esa época.